
Exemplo IIº
De lo que contesçió a un omne bueno con su fijo
[…]El omne bueno et su fijo eran labradores et moravan çerca de una villa. Et
un día que fazían ý mercado, dixo a su fijo que fuesen amos allá para comprar algunas cosas que avían mester; et acordaron de levar una vestia en
que lo traxiesen. Et yendo amos a mercado, levavan la vestia sin ninguna
carga et ivan amos de pie et encontraron unos omnes que vinían daquella
villa do ellos ivan. Et de que fablaron en uno et se partieron los unos de los
otros, aquellos omnes que encontraron conmençaron a departir ellos entre
sí et dizían que non les paresçían de buen recabdo aquel omne et su fijo,
pues levavan la vestia descargada et ir entre amos de pie. El omne bueno,
después que aquello oyó, preguntó a su fijo que quel’ paresçía daquello que
dizían. Et el fijo dixo que le parescía que dizían verdat, que pues la vestía
iba descargada, que non era buen seso ir entre amos de pie. Et entonçe
mandó el omne bueno a su fijo que subiese en la vestia.
Et yendo así por el camino, fallaron otros omnes, et de que se partieron
dellos, conmençaron a dezir que lo errara mucho aquel omne bueno, porque
iva él de pie, que era viejo et cansado, et el moço, que podría sofrir lazeria,
iva en la vestia. Preguntó entonçe el omne bueno a su fijo que quel’
paresçía de lo que aquellos dizían; et él díxol’ quel’ paresçía que dizían
razón. Entonçes mandó a su fijo que diciese de la vestia et subió él en ella.
Et a poca pieça toparon con otros, et dixieron que fazía muy desaguisado
dexar el moço, que era tierno et non podría sofrir lazeria, ir de pie, et ir el
omne bueno, que era usado de pararse a las lazerias, en la vestia. Estonçe
preguntó el omne bueno a su fijo que quél’ paresçié desto que estos dizían.
Et el moço díxol’ que, segund él cuidava, quel’ dizían verdat. Estonce
mandó el omne bueno a su fijo que subiese en la vestia porque non fuese
ninguno dellos de pie.
Et yendo así, encontraron otros omnes et començaron a dezir que aquella
vestia en que ivan era tan flaca que abés podría andar bien por el camino, et
pues así era, que fazían muy grant yerro ir entramos en la vestia. Et el omne
bueno preguntó al su fijo que quél’ semejava daquello que aquellos omnes
buenos dizían; et el moço dixo a su padre quel’ semejava verdat aquello.
Estonçe el padre respondió a su fijo en esta manera:
-Fijo, bien sabes que cuando saliemos de nuestra casa, que amos veníamos
de pie et traíamos la vestia sin carga ninguna, et tú dizías que te semejava
que era bien. Et después, fallamos omnes en el camino que nos dixieron
que non era bien, et mandéte yo sobir en la vestia et finqué de pie; et tú
dixiste que era bien. Et después fallamos otros omnes que dixieron que
aquello non era bien, et por ende desçendiste tú et subí yo en la vestia, et tú
dixiste que era aquello lo mejor. Et porque los otros que fallamos dixieron
que non era bien, mandéte subir en la vestia conmigo; et tú dixiste que era
mejor que non fincar tú de pie et ir yo en la vestia. Et agora, estos que fallamos dizen que fazemos yerro en ir entre amos en la vestia; et tú tienes
que dizen verdat. Et pues que assí es, ruégote que me digas qué es lo que
podemos fazer en que las gentes non puedan travar; ca ya fuemos entramos
de pie, et dixieron que non fazíamos bien; et fu yo de pie et tú en la vestia,
et dixieron que errávamos; et fu yo en la vestia et tú de pie, et dixieron que
era yerro; et agora imos amos en la vestia, et dizen que fazemos mal. Pues
en ninguna guisa non puede ser que alguna destas cosas non fagamos, et ya
todas las fiziemos, et todos dizen que son yerro; et esto fiz yo porque tomasses exiemplo de las cosas que te acaesçiessen en tu fazienda; ca çierto
sey que nunca farás cosa de que todos digan bien: ca si fuere buena la cosa,
los malos et aquellos que se les non sigue pro de aquella cosa, dirán mal
della; et si fuere la cosa mala, los buenos, que se pagan del bien, non podrían decir que es bien el mal que tú feziste. Et por ende, si tú quieres fazer
lo mejor et más a tu pro, cata que fagas lo mejor et lo que entendieres que
te cumple más, et sol que non sea mal, non dexes de lo fazer por reçelo de
dicho de las gentes; ca çierto es que las gentes a lo demás siempre fablan en
las cosas a su voluntad, et non catan lo que es más a su pro.
-Et vós, conde Lucanor, señor, en esto que me dezides que queredes fazer
et que reçelades que vos travarán las gentes en ello, et si non lo fazedes,
que esso mismo farán, pues me mandades que vos conseje en ello, el mi
consejo es éste: que ante que començedes el fecho, que cuidedes toda la pro
o el dapño que se vos puede ende seguir, et que non vos fiedes en vuestro
seso et que vos guardedes que vos non engañe la voluntad, et que vos consejedes con los que entendiéredes que son de buen entendimiento et leales
et de buena poridat. Et si tal consejero non falláredes, guardat que vos non
arrebatedes a lo que oviéredes a fazer, a lo menos fasta que passe un día et
una noche, si fuere cosa que se non pierda por tiempo. Et de que estas cosas
guardáredes en lo que oviéredes de fazer, et lo falláredes que es bien et
vuestra pro, conséjovos yo que nunca lo dexedes de fazer por reçelo de lo
que las gentes podrían dello dezir.
El conde tovo por buen consejo lo que Patronio le consejava. El fízolo assí,
et fallóse ende bien.
Et cuando don Johan falló este exiemplo, mandólo escrivir en este libro, et
fizo estos viessos en que está avreviadamente toda la sentençia deste exiemplo. Et los viessos dizen así:
Por dicho de las gentes,
sol que non sea mal,